AFRoméxico

por karla rivera y hugo arellanas

Noviembre, 2020

Coahuila, México

En muchos países de América Latina ser “negro”, “prieto” o “moreno” representa una sentencia de discriminación y racismo. Si bien es cierto que existen muchos territorios donde las poblaciones afrodescendientes han ganado numerosas batallas en cuanto a representación y derechos humanos, no es el caso de México. En un país donde las poblaciones afrodescendientes nunca han constituido un referente histórico y cultural importante, difícilmente las comunidades tendrán acceso a derechos básicos de calidad como educación, servicios públicos o de salud.

La presencia africana que prevalece en aspectos de la cultura mexicana abarcan desde la gastronomía (plátano frito, flor de Jamaica, yuca, tacos de cabeza, de tripas y  víceras);  el vocabulario (mucama, mochila, chingar, etc) hasta la rica música que se presume como 100% mexicana (son jarocho, huapango, chuchumbé, son de artesa o la bamba).

La poca representación de los pueblos afrodescendientes en la historia de México tiene que ver con un proceso histórico, cultural e identitario. Después de la Guerra de Independencia, la nación estaba en (re)construcción, necesitaba una identidad propia que no estuviera bajo el yugo de la Corona Española. De esta forma se decidió enaltecer la herencia española e indígena que derivó en la población mestiza y así es como se ha limitado el reconocimiento de la presencia africana en el país, a pesar de que en un momento de la historia la población afrodescendiente llegó a ser más prominente que la española.

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LA BREVÍSIMA HISTORIA

Después de la llegada de los españoles a las costas del Golfo de México en 1519, el 90% de la población indígena murió a causa de las epidemias de viruela y sarampión, lo cual implicó pérdida de mano de obra para los españoles. De esta forma, entre 1521 y 1640 arribaron a México cerca de 200 mil personas esclavizadas provenientes de África Central y Occidental para trabajar en las minas de oro y plata, en la construcción de las imponentes edificaciones coloniales en la Ciudad de México y otras ciudades coloniales, así como en plantaciones de tabaco, plátano y caña de azúcar en las costas del pacífico y Golfo de México.

A pesar de que las poblaciones afrodescendientes se concentran en la zona centro y sur de México, también hay una importante presencia al norte del país, pues muchas personas esclavizadas en los Estados Unidos huyeron a México tras enterarse de que la esclavitud había sido abolida en México en 1829 (en Estados Unidos fue abolida en 1863) por el primer presidente del México Independiente, Vicente Guerrero, quien, dicho sea de paso, era afrodescendiente [Historia ausente en las aulas de las escuelas públicas y privadas de México].

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Aunque México fue uno de los primeros países del continente en abolir la esclavitud, no fue sino hasta el 2019 que se reconoció constitucionalmente a los pueblos afromexicanos. Por otro lado, en 2020, por primera vez en la historia del país, se incluyó la pregunta: “Por sus costumbres y tradiciones, ¿se considera usted afromexicano, negro o afrodescendiente?” en el censo poblacional que se hace cada 10 años. Lamentablemente, por la situación emergente derivada de COVID-19, se tuvo que suspender tan importante labor. De esta manera, la historia permanece en constante construcción y la lucha por los derechos de los pueblos negros de México sigue en pie, más fuerte que nunca.

MIRADAS DE LO AFROMÉXICANO

El trabajo de la sociedad civil por visibilizar las raíces afrodescendientes en México han permitido la emergencia de diferentes manifestaciones de lo afro desde la mirada de colectivos, organizaciones y artistas quienes trabajan por el reconocimiento de la identidad negra como parte de la identidad del ser mexicanx. No es fácil hacerlo en el escenario de una nación concebida desde el imaginario de una cultura eurocentrada que ha valorado el legado de la élite colonial por encima de las raíces propias, sin embargo, el esfuerzo de organizaciones como México Negro A.C y Huella Negra que trabajan para fortalecer los procesos de autodefinición y visibilización de la cultura afrodescendiente en México, ha permitido la creación de mecanismos de reconocimiento de la raíz afrodescendiente y luchar contra discriminación y violencia hacia las raíces negras que resisten y fluyen en la sangre de lxs afroméxicanxs.

Como parte de este artículo y trabajo de la antropóloga Karla Rivera les presentamos la colección del fotógrafo afromexicano Hugo Arellanes Antonio. El fotografo originario de Oaxaca es miembro y coordinador de la organización Huella Negra, su trabajo se ha enfocado en la defensa, difusión y seguimiento de los derechos humanos de las personas afrodescendientes. En esta ocasión les presentamos parte del trabajo para las series fotográficas llamadas "El polvito de tus zapatos" y "Despedimiento" que fueron producidas en la región de Guerrero, México.