Arte, Mandalas y Sanación

por Daniela Fonseca

Comúnmente la historia personal comenzamos a construirla el dia que nacemos. Algo asi como: Yo soy Daniela Fonseca Lopez, nací en San José, Costa Rica, el día 19 de noviembre de 1995. Mis padres son Yamuna y Yesenia quienes a muy temprana edad, el mismo dia que nací yo, se convirtieron en padre y madre de una hija que vino al mundo a pintar sueños, o al menos eso aspiro. 

A partir de ese dia, el día en que nacemos, las personas culturalmente comenzamos a construir nuestro historia e inclusive es desde ahí donde muchas la empiezan a contar. Construimos gran parte de nuestra identidad con base en esa historia personal, en esa narrativa que desarrollamos a partir de las experiencias que vivimos durante el desarrollo de nuestro ciclo vital.

A diferencia de esas personas que cuentan su historia sólo a partir del momento en que nacen, yo quisiera apuntar a contarles mi historia a partir de todo lo que hicieron y me heredaron mis ancestras, todo ese trabajo previo que hubo para que yo naciera en ese lugar donde nací y esté donde estoy hoy. Quiero contarles que la forma en la que estoy buscando contar mi historia es una forma de agradecer y honrar a todas esas personas. 

Durante el año 2014 lleve en la universidad un curso de antropología para el que hice un genograma familiar. El genograma consiste en realizar una representación gráfica de la información básica de la familia, el cual a diferencia de un árbol genealógico, busca identificar algunos aspectos más profundos que el parentesco, por ejemplo aspectos relacionados a la vida laboral, salud e inclusive adicciones. 

Al realizar el ejercicio fue increíble darme cuenta las personas que no conocí, mis ancestros, todo lo que habían realizado y cómo eso había impactado en la historia familiar e inclusive en el donde estaba yo en ese momento. Hasta ese momento lo único que conocía a profundidad era que Yesenia, mi madre, es hija de tita Marta y de mi abuelo Claudio a quien nunca conocí porque murió cuando mi madre era una niña. Yamuna, mi padre, es hijo de mi abuelito Beto y de mi tita Sonia, ambos ya fallecidos.

Entre tantos aprendizajes obtenidos al realizar el ejercicio, una de las cuestiones que más me impactó fue darme cuenta de la historia de mestizaje que existe y cargo en mi cuerpo. En mi ascendencia encontré personas indígenas, afrodescendientes, alemanas, chinas y españolas; pensé ¿a qué etnia o cómo me identifico entonces si soy una mezcla de tantas? Lo respondí fácilmente: mestiza y latinoamericana. La historia de América Latina es la historia del mestizaje y esa es la historia que carga mi piel.

Brevemente, ¿alguna vez se han sentado a pensar todo lo que su cuerpo carga? Por ejemplo, el mio carga marcas de nacimiento, un color de piel específico, un tipo de cabello con una tonalidad específica, las manos iguales a las de mi padre y las caderas de mi madre, lunares que me han dicho algunas personas que son idénticos a los que tenía mi tita Sonia, los ojos achinados iguales a los de mi bisabuela Josefa, cicatrices de todas esas caídas que tuve de niña... en fin, podría hacer una lista infinita de toda la memoria ancestral e individual que cargo en mi cuerpo.

A nivel subjetivo, existen también rasgos importantes que se manifiestan en mi personalidad. Me dicen que mi particular humor y carisma viene de mi tita Sonia, la bondad y las ganas de ayudar al mundo me las heredó mi madre, lo cual observó aprendió de mi tita Marta, mi libertad y mis ganas de conocer el mundo vienen de mi papá… En fin, a nivel familiar poseemos un lenguaje, historias, chistes, expresiones faciales y “muecas”.

En ese sentido, conocí y comprobé que la identidad personal no puede leerse como un hecho aislado o meramente individual, tiene un componente transgeneracional que viene desde nuestras personas ancestras. Como mujer feminista he vivido un proceso de sanación por medio de la deconstrucción, deconstrucción de patrones tóxicos aprendidos, interiorizados y desarrollados. Como humana, este proceso es diario, cíclico y muchas veces doloroso, con pérdidas pero sobre todo con ganancias.

El feminismo me ha enseñado que la historia de las mujeres no es la que se cuenta, que los alcances que tenemos las mujeres de hoy en día ha sido gracias a la lucha de miles de mujeres y que lo que nos falta para alcanzar la plena igualdad depende de lo que hagamos hoy día. Aprendí también que la historia familiar cuando se refiere a las mujeres se encuentra llena de secretos y mentiras pero que esa historia la traigo en los genes y mi posición actual, mis libertades, ha sido gracias a ella, a ellas quienes lucharon por ellas y sin saber lo hicieron por mi.

El cuadro, “Abrazando mis ancestras”, es una forma de honrarlas, de agradecer y expresar a través de mi arte el amor que tengo por este cuerpo que está lleno de memoria genética e individual, que existe gracias a ellas. Agradezco estos úteros sagrados que nos cargaron una tras otra, que en un momento dado terminan conectados a la gran madre tierra.

“Abrazando a mis ancestras” incluye una de las formas de la geometría sagrada más hermosas que existen para mis ojos: las mandalas. “Mandala” significa en sánscrito “círculo” o “rueda” y su utilización nace en el oriente del planeta. Para los budistas representan el círculo sagrado del universo y es por medio de diversas técnicas y materiales, como el dibujo, la pintura, tejidos, arenas, etc., que durante siglos se ha utilizado la creación de mandalas como una forma de meditación.

Trabajar este cuadro desde la meditación con mandalas como técnica de autocuido fue una de las formas en que conecte con mis ancestras, con el universo, con mi pasado, presente y futuro y con lo más profundo de mi ser. Cada una de las mujeres simboliza parte de mi que convive día a día en mi cuerpo y en mi memoria, es el sueño concretado de todo lo que algun dia las mujeres que conviven en mi desearon. Esto es por ellas, por las que se fueron, están y vendrán. 

Sobre la autora

Daniela Fonseca es socióloga y artista. Ella se ha dedicado a temas que articulan arte, medicina y gerontología, siendo esta última una de sus principales pasiones. Actualmente es estudiante de una maestría de gerentología y desarrolla diferentes proyectos para atender condiciones sociales de vulnerabilidad con diferentes poblaciones a través del arte.