Santa Marta Buay

Palo Mayo

por Ritmos Mulatos

La cultura caribeña y sus ritmos se han difundido por el fuerte contacto migratorio que ha permanecido en los diversos países del istmo desde tiempos inmemoriales, es dicho contacto donde se tejen las historias de pueblos enteros atravezados por la colonización europea y el esclavismo africano.

Hoy en día son las migraciones el principal mecanismo de movilidad social de muchos de nuestros hermanos y hermanas centroamericanas. En ese contexto es que la migración miskita a Costa Rica ha permitido la estabilidad y la posibilidad de una mejor vida para muchas personas. Y dentro de ese mundo de posibilidades me tope con el protagonista de esta nota.

Conocí a Santa Marta Buay en octubre del 2014, no sabía que era un músico descendiente de indígenas miskitos, ni que desde hace más de una década había migrado por diferentes rincones de Centroamérica buscando su sueño musical. A partir de ese momento nos seguiríamos encontrando en algunos eventos relacionados con la cultura miskita aquí en Costa Rica.

Justamente en ese mismo año Santa Marta había llegado a Costa Rica proveniente de Nicaragua con el fin de vender su fuerza de trabajo y así empezar a capitalizar las primeras herramientas para su proyecto musical. Desde ese año Santa Marta vive y trabaja en Costa Rica con el fin de sostener su familia y también producir y grabar su música.

Para este trabajo de la revista me tomé la consideración de profundizar en la historia personal de nuestro amigo y con mucho respeto de él le pedí me dejara contar algo de su trayectoria.

Sus antecedentes como músico empiezan a los 8 años cuando su padre le regalo la indumentaria para jugar béisbol así como una guitarra, sin embargo, nunca toco los juguetes deportivos y se ciñó intensamente en la música.

Sus primeras agrupaciones fueron de raíz cristiana y de vocación religiosa, pero rápidamente encontró campo en un mariachi donde se hizo cargo del guitarrón y fue cuestión de tiempo para que la voz le aflorara  y descubriera un instrumento más que portaba consigo y le llevaría a nuevas tierras.

Santa Marta salió de su tierra y se dirigió hacia el norte, esta vez a Puerto Lempira, Honduras donde la música lo encontró con uno de sus principales padrinos en este oficio en su paso por el país catracho, hablamos de Leo Dube.

Para ese entonces Santa Marta se había dedicado principalmente a interpretar música cristiana. Sin embargo, un día asistió a una presentación de Leo donde lo cautivó la música de Palo Mayo, fue con el mismo Leo Dube con quien empezó a producir y grabar su música, desde ese día Santa Marta Buay dejo que la música caribeña se consagrara en su ser.

Después de su experiencia en Honduras, Santa Marta enfrentó el reto de migrar para conseguir trabajo y poder continuar grabando su música. Era momento en el que se presenciaba el auge del MP3 y el bluetooth, con estas herramientas desde entonces ha logrado difundir su música y que la misma lleguen a las pistas de baile organizadas en la Moskitia. Cuando migró a Costa Rica lo hizo con el fin de buscar mayor estabilidad laboral y tener sus propias herramientas para producir lo que tanto anhelaba.

Dedicado principalmente a labores de construcción Santa Marta ha logrado mantener en pie su proyecto de vida personal, con ello también la música ha cobrado nuevas formas y actualmente se encuentra grabando su música en el estudio del Dj Kevin Campos. En esta edición Santa Marta nos trae un material muy rico que representa el movimiento de su propia cultura.

Su música como dice él mismo se basa en el sabor del ritmo, es música para su gente y prenderlos en la pista de baile. Para Santa Marta su música rompe las fronteras de cualquier complejo en las personas pues con solo escuchar su ritmo invita al movimiento de caderas. La historia de Santa Marta nos invita a reconocer la presencia miskita en Costa Rica y sensibilizarnos con este pueblo originario que vino para traer la riqqueza de su cultura y su aporte a la diversidad cultural de nuestro país.

Sobre el EP que publicamos en esta edición:

Uno de los temas que compartimos se llama Sirpiki Mairin, un clásico de la música palo mayo y de la música del Caribe miskito. Se trata de una interpretación personal de un temal clásico de la música miskita. Es una canción de amor incondicional, de amor en medio de las buenas y las malas.

Y la otra canción es un tema clásico que Santa Marta conoció a traǘes de la interpretación de la banda llamada Sound Craya, quienes la grabaron por primera vez en la década de los 1980, hablamos del clásico Banana. Para esta versión Santa Marta incorporó elementos rítmicos del reggaetón. Se trata de un tema clásico en el que Santa Marta introduce algunos matices frescos para renovarlo.

Sobre el autor

Desde la costa atlántica norte de Nicaragüale les presentamos a Santa Marta Boay. Músico que comparte su dedicación artista con su trabajo en obras de construcción. Es indígena Miskito y conserva la riqueza de una cultura con una importante presencia en Costa Rica, los indígenas miskitos y miskitas viven en nuestro país y conservan aún la riqueza de su idioma. Santa Marta hace música caribeña para bailar y gozar al ritmo del Palo Mayo.